Una dieta baja en sodio está orientada a las personas que padecen de presión arterial alta o alguna enfermedad de orden cardíaco. Los alimentos proveen un aporte de sodio natural que ya viene incorporado en ellos a los que se le suma el agregado que puede hacerse con el salero en la mesa.
Una dieta baja en sodio cuenta con alimentos prohibidos y otros aconsejados. Entre los alimentos prohibidos o desaconsejados se encuentran los que por sí solos aportan una cantidad de sodio suficiente para la buena alimentación. Por ejemplo las carnes ya sean de ternera o de ave no necesitan agregado de sal y en su reemplazo pueden ser condimentadas con especias o hierbas aromáticas como también puede considerarse entre las carnes la lengua y el hígado, no porque lo sean propiamente dichos sino porque su cocción es similar. Los huevos a pesar de resultar sosos tampoco necesitan del agregado de sal, pues también puede ser reemplazada por aderezos.
Los productos lácteos como la leche, los yogures, el requesón o la ricota y la cuajada pueden ser consumidos, pero se debe elegir un queso del tipo sin sal. Ente los condimentos se pueden consumir las personas con problemas de hipertensión son la pimienta, el azafrán, la mostaza, la canela, el pimentón y las hierbas aromáticas. Entre los alimentos desaconsejados o prohibidos se encuentran los jugos envasados, las sopas industriales que no especifiquen que han sido elaboradas bajas en sodio, los caldos en cubitos, los panes, los alimentos ahumados, los embutidos y por supuesto la sal de mesa, la sal gruesa para la cocción, la sal de apio y la sal marina. Una dieta baja en sodio debe ser prescripta únicamente por un médico cardiólogo, ya que toda inclusión de sal aunque ésta se trate de baja en sodio debe ser sugerida por el profesional, ya que al tratarse de una dieta exclusiva para un trastorno de salud solo puede intervenir un médico.
