Si bien una de las principales funciones de la vitamina D es la de mejorar la absorción del fósforo y del calcio interviene como la vitamina A en el buen desarrollo del sistema óseo. De hecho ésta es una de la funciones del calcio y del fósforo, dos sales minerales que intervienen en el buen crecimiento y en el desarrollo de los huesos.
A nivel del sistema inmune ayuda fortaleciéndolo y así previene de padecer enfermedades infecciosas.
Ayuda a mantener un buen nivel del calcio en conjunto con la hormona parotiroidea y los estrógenos.
Al regular el nivel de calcio en la sangre interviene en el sistema nervioso con una mejor contracción muscular. Es decir que ayuda a mantener un sistema nervioso y muscular saludable.
Las fuentes de vitamina D además de poder ser adquirida a través de los rayos solares también es posible por medio de la alimentación de origen animal a partir de la yema de lo huevos, la mantequilla, el aceite de hígado de pescado, los quesos, la leche y todos sus derivados, los pescados grasos como las sardinas, el arenque, el atún y el salmón y los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3.
Como alimentos fuentes de vitamina D de origen vegetal podemos citar solo a los cereales. Los alimentos de origen vegetal fuentes de vitamina D cuentan con una cantidad mínima de esta vitamina, por ello la mayoría son fortificados.
Como se puede imaginar a pesar de no tener conocimientos médicos, la carencia de la vitamina D se puede apreciar en un debilitamiento del sistema óseo, problemas a nivel de los dientes, problemas a nivel muscular con calambres, trastornos con un nivel bajo de glóbulos rojos como cansancio, náuseas y cefaleas. Es decir que la deficiencia de vitamina D se advierte con síntomas parecidos a la deficiencia de calcio con alteraciones óseas, trastornos bucales y trastornos a nivel de la circulación de la sangre.
