La vitamina K es considerada como liposoluble cuya principal función se advierte en el sistema circulatorio previniendo las hemorragias interviniendo en la coagulación sanguínea.
Asimismo cuenta con variantes entre la vitamina K1, la vitamina K2 y la vitamina K3.
De este modo cada un tiene sus propias funciones y fuentes. Siendo que la vitamina K1 se encuentra presente en los vegetales de hojas verdes color oscuro, en el hígado de cerdo, los tomates, la alfalfa, los jitomates y los cereales integrales, Luego la vitamina K2 es producida naturalmente por las bacterias que se alojan en el intestino mientras que la vitamina K3 potencia la función de sus antecesoras y es la indicada a los individuos que no pueden metabolizar la vitamina K1 y 2.
Su deficiencia en consecuencia se advierte por el trastorno de coagulación de la sangre.
Al tratarse de una proteína ósea tiene que ver con la formación de los huesos, por ello cual es importante para las personas con tendencia a la osteoporosis.
Su deficiencia también puede advertirse en los distintos sangrados presentes en las heces, de las encías, de la nariz, en la menorragia o menstruación abundante y en los moretones.
Las fuentes de vitamina K como lo anticipamos es posible encontrarlas en los vegetales de hojas vede color oscuro como las espinacas, el perejil, las coles, el repollo, la lechuga, el espárrago, el aceite de soja, el aceite de oliva, el aceite de canola, el hígado y los cereales integrales.
Los requerimientos diarios de vitamina K varían de acuerdo a la edad y el género, siendo que por ejemplo un hombre y mujer de 9 a 18 años necesita 60 microgramos por día, mientras que los hombres de 19 a 50 años necesitan 120 por día y las mujeres dentro de la misma edad 90 por día y en una edad de más de 50 años los hombres también necesitan 120 y las mujeres mayores de 50 años necesitan 90.
