A partir de la denominación de los alimentos transgénicos se entiende que se logra su mejor producción gracias a la biotecnología, ya que las plantas se vuelven resistentes a plagas como la del taladro, un insecto que ataca las plantaciones de maíz y a herbicidas como el glifosato que se aplica a las plantaciones de soja. En el caso de los maizales, éstos se vuelven resistentes al ataque de insectos, la proteína Bacillus thuringiensis cuenta con una propiedad insecticida, la cual en el sistema digestivo de ciertos insectos se une a sus receptores exterminando al insecto al obstaculizar el proceso digestivo. Es importante destacar que esta acción no interfiere en el proceso digestivo de los seres humanos ni en animales. En conclusión bajo el tratamiento transgénico se logra una mayor resistencia de las plantas al ataque de los insectos sin necesidad de utilizar herbicidas y en consecuencia sin usar plaguicidas aumenta su rendimiento. 
Asimismo con la experimentación de un tipo específico de laurel se incluyó un gen para determinar su síntesis de tioesterasa logrando que una colza cuente con un alto contenido de ácido laúrico. Por otra parte a fin de que los vegetales puedan hacer la síntesis vírica, con el objetivo de interferir con el agente infeccioso y a su propagación se logren vegetales resistentes a los virus. En definitiva se trata de vegetales con proteína vírica pero que al compararlos con los comunes que pueden presentar serias infestaciones, los que estamos haciendo referencia tendrán una menor proporción de infestación.
Bajo esta técnica y para la alimentación de los seres humanos hoy en día se cuentan con los tomates que no necesitan que se los deje madurar en las cámaras de forma artificial y también se utiliza la misma técnica en el cultivo de las papayas, los plátanos, los duraznos y los melones e inclusive se realiza el mismo tratamiento a las flores con el objetivo de lograr una mayor duración. En el caso de la soja se logra un mayor contenido de ácido oléico con la inhibición de la enzima oleato desaturasa. Se logran ciertas proteínas específicas a partir de introducir genes bacterianos, animales o vegetales. Con el gen bacteriano que se introduce a la soja, ésta se vuelve resistente al glifosato como herbicida. Realiza la codificación de la síntesis de aminoácidos aromáticos 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa, mientras el glifosato inhibe la proteína del vegetal ejerciendo una acción herbicida mientras no inhibe la bacteriana.
Se trata en conclusión de la ingeniería genética que ejerce una mejora en los vegetales, por ejemplo cuando se introducen genes antisentido a los vegetales como los tomates, la enzima que inhibe la síntesis de las poligalacturonasa, impide que se ablande el fruto. Se logra la recolección de tomates maduros y así se pueden comercializar. A diferencia de los tomates que se recolectan verdes y se colocan a madurar de forma artificial para luego ser comercializados, para lo cual se necesitaría etileno. El tomate no tendrá otra proteína pero su sabor y aroma difieren de los que maduran naturalmente. Este tipo de tomate se la empresa Calgene fue llamado Flavr-Sarvr, siendo el primer alimento transgénico que fue autorizado por la Food and Drug Administration en el año 1994.
